Áxel empieza a comportarse en la escuela infantil, sonriendo a las profesoras y todo. Ya las tiene enamoradas.
Aparte de papá, mamá, "Arhara" y yuú (yogur) e intentar imitar a una vaca, sabe lanzar besos con la boca haciendo un sonoro "muá".
Va a la velocidad del rayo gateando, con todo lo que comporta en cuanto a fuente, bebederos y comederos de los gatos. Hemos conseguido abortar un acercamiento no planificado a uno de los areneros de los gatos. Nos sigue por toda la casa como un perrito a toda velocidad.
Se despierta como un par de veces por la noche. Alguna vez incluso he conseguido que se vuelva a dormir simplemente calmándole, sin que su mami tenga que darle teta.
Le gusta ir a todas partes paseando con el triciclo (empujado por nosotros). En la piscina, le ha pillado ya el punto otra vez, y es capaz de moverse él solo con el flotador. Se mantiene estupendamente estable en el tobogán del parque.
Tiene las dos palas fuera desde casi el mes pasado. Va tirando un poco menos de comida durante el baby-lead weaning. En breve le toca la vacuna del sarampión y cía (spoiler: no tendrá ni una mísera reacción).
A veces pide el "cinco lobitos", y otras el "daba la mocita". Le encanta que lo lancen al aire, y de vez en cuando hace a propósito unos ruidos aspirando aire y levantando la mano que ha provocado alguna vez que, en paseando por la calle, algún chaval que venía en sentido contrario ululara y le chocara los cinco.
A veces pide el "cinco lobitos", y otras el "daba la mocita". Le encanta que lo lancen al aire, y de vez en cuando hace a propósito unos ruidos aspirando aire y levantando la mano que ha provocado alguna vez que, en paseando por la calle, algún chaval que venía en sentido contrario ululara y le chocara los cinco.
No soporta las coronas de cumpleaños... ¡A toda marcha hacia la versión 2.0!