Sigue con sus modismos de mayor, en plan:
–A ver, chicos.
–Cuidado con eso, que te veo.
No para de hacer pedorretas (Adhara viene quejándose de que Áxel le hace "pidorretas"). A veces durante una hora entera por la noche.
Casi quema la casa de unos amigos a los que les cuidamos los gatos, por ponerse a trastear con su horno y ponerlo a 300º con cosas dentro.
No para de imitar a Adhara en absolutamente todo. Todo lo que dice, todo lo que hace, lo dice o hace él a continuación.
Se ríe añadiendo ruiditos de cerdito. Dice cada vez menos que no a todo. No para de canturrear por su cuenta. Empieza a intentar vocalizar cosas, pero por lo general se lanza a decir frases largas y no hay quien le entienda.
Sigue a ratos con miedo a las alturas y otras veces haciendo como que no lo tiene (se queda de pie en sitios diciendo: "¿A que no me caigo, papá?").
También sigue equivocándose mucho con el género ("estoy muy cansada").
Ha estado un par de días legañoso y mocoso, pero la cosa no ha ido a más.
En la guardería, los viernes les ponen un castillo hinchable para rellenar con agua y le encanta.
Le ha dado por querer bajar todos los días solito del coche desde su sillita hasta el suelo. También le ha dado por sacar la mandíbula hacia delante e ir por todas partes así, quizá creyendo que le da más pinta de rudo o algo.