Este mes hemos tenido que llamar a Éldelgas porque el termo no encendía. Pensábamos que se habría acabado la pila que lanza la chispa, pero tras recargarla primero, y probar con otras nuevas después, la cosa no marchaba. Éldelgas vino, abrió la manecilla de paso general que los peques habían cerrado jugando, y se fue. 50 ñapos tirados a la basura.
Marta se ha inventado al duende que esconde a Áxel el botón de la cadena. Cada vez que se deja el pis sin tirar, ella le dice: ¡Ya ha vuelto a venir el duende que le esconde a Áxel el botón de la cadena! El otro día, tiró de la cadena y vino todo entusiasmado: ¡Mamá, hoy no ha venido el duende que esconde el botón!
Un par de frases peculiares:
–Voy a quitarme el jersey. Estoy a mil cientos grados.
y
–¿Cuándo es Navidad?
–El 24 será Navidad por la noche. Bueno, será Nochebuena, y Navidad al día siguiente.
–¿Y las noches malas?
Está empezando a leer. Se lanza a intentarlo bastante con cualquier cosa mayúscula que se le pasa por delante, y no va nada mal.
También dice «lo sé» en plan sabelotodo cuando le dices algo.
No ha seguido con los silbidos, pero la escalada se le da ligeramente mejor.
Ahora le encanta (y cuenta muy bien) el chiste de los dos que van por la selva y uno se cae por un precipicio, y el otro le pregunta: «¿Te has hecho daño?». Y el otro responde: «¡Todavía noooooooooooooooooo...!».
Hemos visitado a los abuelitos en una escapada de tres días. Durante los días previos no paraba de preguntar cuándo íbamos a ir a su casa. Al tercer día ya estaba preguntándome por la mañana que cuándo íbamos a volver con mamá.
También hemos ido al teatro a ver a los Pica Pica, función que duraba una hora y media, y ha sido la primera vez que Áxel no ha dicho en ningún momento: «¿Esto cuándo se acaba?». Se lo hemos comentado y se ha puesto todo orgulloso.