Este mes sobre todo se ha caracterizado por sus incursiones en el mundo del canto, y en que empieza a hablar intentando usar modismos adultos.
Por ejemplo, cantando (con la música de "Aprendiz" de Malú) "Me lo has pegado túúúúúúú" o cantando (con la música de "Un tallarín") "Un pañalín".
Ha empezado con algunos "por qué", pero no se ha arrancado con ellos.
En inglés, a veces chapurrea cosas como, diciéndole a un amigo que se termine bien la sandía, "Hay que comer the red".
En la ducha, él y su hermana han instaurado el juego de "Lanzado de patitos", pegando los patitos en las mamparas y paredes del baño.
Sigue rascándose y haciéndose sangrías por todo el cuerpo.
Se le ha caído por fin la uña (tras un mes y pico de tenerla pegada con la tirita). La nueva uña ya estaba a medio dedo creciendo, así que no ha sido muy traumático.
Hemos ido a la piscina varias veces con ambos, y es tremendo cómo se desenvuelve ya (allí sí que mueve las piernas, sí, con su flotador con manguitos) y el pique que se trae en los concursos por atrapar algo contra la Player 1.
Ha mejorado un poco con su pánico a las alturas a base de exposición a sitios altos, pero todavía queda por hacer.
Ah, y ¡se ha graduado en la guardería! Tuvo una ceremonia muy bonita y entrañable con el resto de compañeros.
También hicimos una escapadita en Teruel, donde caminó un montón, y se quejaba diciendo "Estoy muy cansada" (tiene un jaleo importante aún con el género gramatical) y "No puedo caminar más rápido". Le encantó que su abuelito le llevara a la espalda. Y unos caballitos con carrusel que les encantó.
Durmieron en dos camas enormes en Teruel y amanecieron durmiendo ambos en perpendicular en un rincón de una de ellas.
Siguen a matarse él y su hermana, aunque a veces se ponen a jugar juntos durante ratos largos que da gusto.