Áxel es muy buenín y suele ceder cuando Adhara pilla berrinches por cosas que ha hecho él (como sentarse en "su sitio" en la mesa).
Han estrenado las literas y penaba porque Adhara se cayera, así que cuando oí un "plom" una de las primeras noches, fui corriendo a ver, pero a quien me encontré fue a Áxel subiendo totalmente zombie, tirándose en la cama y diciendo cosas sin sentido.
Como se le caía el cojín todo el rato por detrás, he tenido que hacerle algunas modificaciones hasta que me llegue una pieza extra para evitarlo.
(Minipunto para "Lucía mi pediatra" y sus cuentos, le ha calado :D)
En el apartado de chancletadas lingüísticas curiosas:
–Papá, la ruedita de la roomba mariquita [una pequeña que le regaló su tía María Jesús y que le encanta] se perdió debajo de la lavadora. La encontramos y la tuvimos que puser. Que pusir.
–Papá, mira: un coche vinió y empujó a la autocaravana y tuvo un accidente...
–¡Mira, papá, mi coche, mira lo que hició!
Han ascendido ambos de cinturón de kárate, uno al completo (Adhara pasa de blanco-amarillo a amarillo-naranja, y Áxel de blanco a amarillo). Adhara claramente sabe lo que hace, pero Áxel no se sabe la kata (Adhara terminó su primer curso sabiéndosela). Aquí también se nota el medio año de diferencia.
Todavía sigue, en vez de limpiarse los mocos, sacando su lengua para rechupeteárselos de la nariz.