miércoles, 6 de agosto de 2025

Achievement Unlocked! Áxel 6.A

Otro mes de preguntas intensitas sobre el Universo y la vida, como:
–Papá, ¿por qué tenemos un límite de la vida?

Han ido a la academia de pintura y se han traído un montón de cosas chulas pintadas (gorras, bolsos, espejos, cartulinas, maderas...). Me han redecorado la casa con varias de ellas.

Hemos ido a ver a Clara Grima y se quedó sopa durante la charla.

También hemos vuelto al museo geominero, donde han cambiado a la investigadora que atiende al público, pero la que estaba ya ha hecho migas con Áxel, que le ha preguntado por si las piedras dan suerte (la pobre ha intentado ser poco confrontativa para no herir sus sentimientos). Él está empeñado en que sí, porque compró una y poco después les pasó algo bueno. Tengo que empezar a intensificar las explicaciones sobre sesgos y correlaciones, e incluso hacerle algún experimento, porque ya se está mostrando difícil de cambiar solo mediante el diálogo y la razón.

Está con las roombas y con los barcos otra vez a tope. Uno de los días ha intentado encender la roomba y no iba:
–Papá, la roomba está bugueada.

Hablando con los abuelitos:
–Áxel, puedes ir aprendiéndote las tablas del dos y del tres.
–¡Ya me sé la del uno!
Adhara: –Ja, ja, ja, a ver: ¿Uno por uno?
–¡Uno!
–¿Uno por dos?
–¡¡Tres!!

Hemos visto un montón de pelis de DC y de Marvel, pero siempre dice que no le acaba de molar ninguna. También fuimos al cine a ver la nueva de los Pitufos.

Uno de los lunes se han acostado más tarde que yo viendo Grand Prix.

Están pasando el verano jugando a legos, dibujando, y hasta han trasteado algo con la trompeta, la guitarra y el violín (al que se le ha roto una cuerda).

Han visto Indiana Jones y la Última Cruzada con su mami, y le pregunto de qué va. Me dice que de un explorador que buscaba un mapa. Le digo que qué señalaba el mapa:
–Un tesoro.
–¿Y cuál era el tesoro?
–El tesoro era un templo recóntido en la tierra.

Han venido a pasar un par de semanas a Castellón con los abuelitos, que se los han llevado un día de compras:
–La abuelita me tiene destrozado. Es muy descuidada. Primero me doy un golpe con el carro, y ni cuenta. Luego, me arrastra por los cristales y ni cuenta. Y luego, me espachurra.

Tiene ya ambos dientes delanteros saliéndole por delante de los de leche, que no han acabado de caerse aún...

Ha tenido un brote tremendo en el brazo, que probablemente haya resultado ser impétigo (curado sin darme cuenta con su crema, que lleva antibióticos para el estrepto), pero se lo ha debido de pegar a su hermana, cuya crema no tiene, y ha siendo una masacre cutánea para ella hasta que le han recetado crema con antibióticos...