Áxel y su hermana han estado malitos este mes. A él le ha dado por la garganta y mocos. Se ha portado como un campeón en urgencias, donde le han hecho el desagradable frotis de garganta para ver qué tenía (y ha salido el estreptococo brillante como la noche en Las Vegas).
Por alguna razón, uno de los días me lo encuentro con la pilila sacada, yendo por casa así tal cual.
Jugando a la oca: «¡Casi te metes en presión [prisión]!».
–¡Mira, papá, esto te va a impresionar!
–Vámonos a casa, que llueve frío.
–Esta fresa me saborea un poco mal.
También me lo encuentro diciendo cosas indescifrables que, aparentemente, eran «This is the rhythm of the night».
Sigue superloquísimo con las roombas. Cualquier cosa plana circular es una rumba para él y se pone a jugar con ella. Tenemos "roombas" por toda la casa.
Ha pasado a comer ya sin trona en la silla, poniéndose de rodillas.