El brote desapareció, dejamos la crema y ha empezado a resurgir pero en mucha menor medida. Con la Diprogenta se mantiene a raya. Pero la noche antes de la segunda visita al dermatólogo, Áxel cenó sandía y gazpacho (le chiflan ambos; el melón no lo quiere, al contrario que al Player 1), chorreándosele ambos por el cuerpo, y tuvo una reacción alérgica tremenda, con toda la tripa enrojecida y con granitos que le picaban mucho. Mañana tendrá visita con el alergólogo, de hecho, para hacerle pruebas.
Le encanta pasear con el palo con una ruedecita al final. Ya intenta repetir todo lo que dices. Imita muchísimo a Adhara, y la persigue a todas partes. Empiezan a tener momentos genuinos de jugar juntos, y les encanta bañarse juntos en la piscinita.
Escala por todos lados, subiéndose por su cuenta en taburetes, el water, la cama, los sofás, sillas... y coger el cepillo de dientes y cepillarse y correr con el cepillo por toda la casa.
Va mejorando en las palabras que dice, arriesgándose hasta con pequeñas frases simples.
Sigue diciendo "ubí" para bajar, y cuando ponemos el horno ("hono") siempre cree que es para hacer una pizza ("ticha"). Le gusta mucho desayunar y merendar un sandwichín ("ití") de chocolate ("te"). Si le preguntas algo cuya respuesta es afirmativa, a veces dice "dxí" muy bajito, en un susurro.
Adhara le ha enseñado a marearse dando vueltas y él lo practica con vehemencia, y termina cayéndose. Pero esto de caerse es algo que hace sistemáticamente; en nuestras vidas hemos visto un niño más propenso a saludar al suelo. Llega a caerse hasta estando quieto. De repente, hace como que va a moverse y ya está en el suelo. Lo bueno es que cuando se hace daño (viene y te dice "ñaño"), le das un besito y se le pasa. También sabe decir "a ver" y "¡así sí!". También dice que quema la comida y, en general, habla un montón (con lengua de trapo y casi siempre terminaciones, pero habla). También empieza a cantar ya tramos algo más largos como "ía, ía, o".
De vez en cuando sigue haciendo la trastada de meter la comida de los gatos en el bebedero, y alguna que otra vez se ha llevado un zarpazo de Blanca.
A las tantas de la noche, cuando vuelvo a la cama tras dormir a Adhara, suele seguir aún despierto y recibirme con un "¡Hoa, pápa!" (el acento no es una errata, es graciosísimo).
El volumen de cacas empieza a ser más normal. También ha adelgazado un poco; está ahora en 78 centímetros y unos 11 kilos y medio.
Tiene bastante dominio del "tú" y "yo". Cuando quiere hacer él alguna cosa dice "¡yo, yo!", o cuando quiere que lo hagas tú, dice "tú". La canción de "Alguien se ha hecho pis en el saco de dormir", dice muy bien "¿quién, yo?" y el nombre de quien quiera que sea el próximo.
Sabe abrir la cremallera de la cuna y empieza a llegar a los interruptores de la luz en general, así que las luces de la casa aparecen aleatoriamente encendidas.
Nos trae cuentos para que se los leamos, diciendo "tate, tate" (siéntate, siéntate). Termina las palabras que le dejas por terminar.
Cuando bajan a jugar al jardín, me llama a grito pelado por la ventana: ¡¡Iyiyoooooo!! Y le digo "Emi" (y él: "Emi") y yo: "lio" (y él: "lio"). Y yo: "Emilio". Y él: ¡¡Iyiyooooooooo!!
Le gusta muchísimo saltar en la cama, que le hagan volteretas, y que le den besotes mordisqueándole todo el cuerpo mientras le mantienes las manos con los brazos extendidos para no poderse proteger. Y que, al acostarle, le sacudas la sábana a medio metro por encima, haciendo oleadas.
Come con bocados tan tremendos como los míos, a dos carrillos. Estos últimos cuatro días no ha comido gran cosa, sin embargo.
Da risotadas totalmente falsas cuando ve que su hermana también lo hace.
Le va molando dibujar por su cuenta (ha pasado ya la fase de comerse los colores), y le ha salido solo mojar el pincel en el agua, luego en la acuarela, y pintar con ella.