Este mes ha comenzado con él malucho, contagiándonos de covid a todos.
Le ha dado por decir, como si estuviera encocado, «¡Mira, papá, mira, mira, mira, mira!» para enseñarnos el enésimo choque entre dos coches con los que esté jugando. Encima, a veces dice: «Mira este vídeo».
Ha empezado a intentar silbar (a remolque de su hermana), y a escalar pirámides de cuerda.
Ha aprendido a ponerse la chaqueta solo, con el estilo de tirarla al suelo del revés y meter los brazos y darle la vuelta sobre sus hombros.
En el colegio tiene que traer cada semana un libro de la biblioteca. Durante las dos primeras semanas se ha estado trayendo uno que ya había leído en casa. El tercero, ya no.
Se ha puesto a cantar por su cuenta "Sending out an S.O.S." por la calle, con un inglés inteligible, aunque la letra que le ponía era "Send me not an S.O.S." (culpa mía, que le enseñé esa al principio por equivocación).
Escribe su nombre bastante bien, aunque algunas veces la E es un peine.
Ha empezado también a intentar el trabalenguas "Tres tristes tigres" (que convierte en "tres tristres/tistres trigres").
Se ha dado algún que otro golpe cerca del ojo, que se lo ha dejado hinchadete.
Ha aprendido a contar ya por fin bien el chiste de los dos tomates en la carretera, y me sigue pidiendo aprender más chistes (aunque sigue sin terminar pillar aún qué es un chiste). También ha repetido alguna vez la tomadura de pelo que he le hice un día, pidiéndole que terminara palabras:
–Vehí...
–Culo.
–¡Has dicho culo!
En el terreno de los tiempos verbales interesantes tenemos:
–Ayer hicí... [o dijí].
–Ayer habió un accidente.
Otros greatest hits, jugando a las adivinanzas en el coche:
–Áxel, ¿de qué color era el caballo blanco de Santiago?
–¿Qué caballo?
Y por Halloween:
Yo: –Adhara, mañana vamos al pasaje del terror.
Adhara: –¡Iremos al pasaje del terror!
Áxel: –¡Sí! ¡El paisaje del terror!