Mes de golpetones. Un día una rascada en la barbilla, otro día diciéndome que ha sido el peor día de su vida porque como siete personas de clase le han agredido (desde su perspectiva, habría que ver, que está irritable) en momentos distintos del día, encima esa misma tarde le da demasiado fuerte al torno del acceso de kárate y le da un golpe en la cabeza... prubitín.
Mucho polen y muchas toses. He soplado algo de polen de la ventana y me ha dado un ataque de tos. Su recomendación médica instantánea: «Mídete la fiebre por si acaso».
Uno de los días de llevarlo al cole ha cuadrado que ha podido entrar el primerísimo en cuanto han abierto las puertas, y lo ha disfrutado a tope.
Sigue sensibilizado también con las palabrotas: el otro día me escuchó hablar de diputados y de computadoras y en ambos casos se ha escandalizado diciendo: ¡has dicho la palabra con "pe u te a"!
En este sentido, el otro día lo salpiqué sin querer con agua fría rellenando una botella y me espetó un «La madre que te parió». Ya sabe usarlo perfectamente.
Anda bastante de "Dr. No", con bajonas y mucha irritabilidad (¿quizá no está durmiendo bien o todo lo que debería o anda incubando algo? Con tanto polen irritando gargantas cuesta saber si es alergia o algún bicho) y está bastante de Dr. No.
En sus greatest hits lingüísticos:
–Por ahí viene un biciclista.
y
–Estoy acalorizado.