Este mes ha desarrollado el asco. Hasta ahora le daba igual un montón de cosas que ahora ya no le dan igual (no he comprobado si, pese a ello, se sigue comiendo los mocos).
Hemos tenido un accidente bastante grave en el que, justo el día que me quería ayudar llevando él un frasco de garbanzos para reciclaje, ha tropezado en las escaleras con el combo resultante del golpe debido a ello y del frasco estallándole en las manos y contra el suelo. Se ha hecho un corte en el lateral del ojo que probablemente le deje un pequeño recordatorio, y arañazos en la cara, aparte de algún puntito de sangre por los cristales, pero en general no le ha pasado nada para el desastre que podría haber sido. Espero que de esta entienda el consejo de poner la mano en la barandilla al bajar con que le insisto siempre. Aunque luego me ha preguntado si yo me he caído alguna vez por la escalera y ya le he dicho que lo más probable es que le vuelva a pasar. No deja de ser hijo mío...
Se ha entusiasmado varias noches leyendo el libro de chistes, al punto de tener que pedirle que parara de leerlo para dormir o lo que fuera.
Más majo él...
La dermatitis parece ciertamente haber mejorado, aunque a finales de mes volvía a tener alguna herida con pinta de las antiguas.
En una de las sesiones de pati-ball ha conseguido encestar un tiro en la canasta. Aunque iba sin patines; no le mola casi nada (a diferencia de su hermana, que le flipa).