viernes, 6 de enero de 2023

Achievement Unlocked! Áxel 4.3

Áxel está en un periodo de conexiones neuronales importantes. Se va haciendo mayor. Ha tenido greatest hits buenísimos, que repaso a continuación.

Es un fanático de los coches, las cosas de cocina, los legos y, sobre todo, las Roombas y similares. Todos los que le han recibido en casa saben que lo primero que pregunta es si tienen Roomba allí. Da la casualidad de que en clase están viendo la temática "pirata", y en casa le explicamos hace poco qué significaba la palabra "rumbo". Este contexto hace falta para entender por qué, cuando quedamos con un amigo (que conoce sus aficiones y además sabe que a veces les enseñamos chistes con juegos de palabras), pasó lo siguiente:
–Gabi, ¿sabes qué es el rumbo?
–¿Eso que limpia?
–No, la orientación que llevan las cosas. Hacia dónde se dirigen.

Me encantaría saber si se quedó con la sensación de que vaya tío que no sabía qué era el rumbo.

Está metiéndole formulismos y cultismos a sus frases, como añadiendo "En efecto" o diciendo cosas como:
–¿Cómo se llamará tu bebé? (Jugando a que está embarazado del "Furia Diurna" de "Cómo entrenar a tu dragón 3").
–Furia Diurna.
[Al cabo de un rato]
–¡Ya ha nacido!
–¿Y cómo se va a llamar?
–Pues, como te dije antes, Furia Diurna.

Pero, a la vez, es capaz de decir cosas como:
–¡Estoy enervioso porque viene Papá Noel!

o

–¡No huyas, cobarde!
–¡No huyía!

o, jugando a adivinar el número de años que hace falta para llegar a Júpiter:

–¡Diecisiete!
–Menos.
–¡Dieciséis!
–Menos.
–¡Diecicinco!

o

–La Roomba ha puesto un mensaje de que la escobilla no rueda bien. Algo pinta mal.

o una frase que no recuerdo en la que sacó a colación un "oh, cielos", por la que le pregunté y encima me dice:

–Lo dije con "co": "co, cielos".

Tenemos el juego de la "Baraja mutante", en el que encadenas partes del cuerpo con etiquetas para generar personajes divertidos (estilo "Troll / imbatible / de las mazmorras), y se han puesto a jugar a decir otras palabras absurdas montadas espontáneamente, como "espaguetis fantásticos de las cumbres".

Leyendo las cartas, lo hace con mucha más fluidez de lo que esperaba. Lee espontáneamente textos aquí y allá, y también es capaz de empezar a escribir letras copiando un texto. Una de las veces las ha copiado de forma especular, poniendo "PIRATAS" al revés.

Va bastante espídico por la vida. El otro día le dijimos:
–Cuando nos cambiamos no hacemos ruido.
–¿Ah, no? ¡Que estamos revolucionados!

Las peleas con su hermana son algo más intensas y tiene un orgullito importante que hace que le cueste pedir perdón y darle un abracito después de hacer mal, aunque es muy sentido y le sabe muy mal que le digan que ha hecho algo mal. A veces nos llama "malos" por llamarle la atención.

Va saltando las escaleras como un gamo, asustando a los abuelitos, que no se esperan a veces su agilidad.

Señala cuando alguien dice una palabrota (una "palabra fea", para él).

Por último, momento confusión total al levantarse:
–Mamá, hoy he dormido con dos calzoncillos.
–Ah, ¿sí?
–Sí, mira –Se baja el pantalón, se baja el calzoncillo, se queda en pililina–. Pues antes vi dos.

Intenta silbar, pero no le sale demasiado (aunque empieza a sonar algo).

Ha aprendido dos chistes, el de "entra un señor a un bar de pinchos y dice 'uy, uy, uy'" y el del que pide un café con leche en la biblioteca. Los cuenta de forma muy divertida.

¡En Nochevieja se comió doce cuartos de uva casi perfectamente! Y se ha aprendido de memoria una poesía navideña bien larga. Qué envidia de memoria...