Ya casi siempre duerme la noche entera y sale por su cuenta de la habitación cuando se despierta. Le encanta jugar a saltar en la cama (a su manera, encogiendo y estirando las piernas), sobre todo con su hermana, y se ha dado más de uno y de diez trastazos por ello.
Encuentra la luna superbién por cuenta propia y la señala diciendo "luna" o "la luna" (con algo de lengua de trapo).
Camina perfectamente llevándolo de las dos manos, bastante bien de una sola mano, y empieza a probar a mantener el equilibrio durante periodos cortos sin manos (no dura más que algún segundo).
Ha estado legañoso y algo febril, y se lo ha contagiado por lo visto a su hermana, con peores consecuencias. Ha habido que poner a ambos antibióticos para los ojos. Sigue siendo una fuente doble de mocos por lo general.
A veces se enfada si no le dejas comer con la cuchara o beber con un vaso normal (de niño, con asas) autónomamente y no come si no le dejas hacerlo él solito. Tiene los ocho dientes desde hace casi un mes. Le ha dado por intentar comerse el melón por la parte de la piel, por mucho que le insistamos en la forma correcta. Al final, le cortamos la piel para que no la tenga, y tira el resultado. Parece que lo que le mola es chupar la piel.
Está mejorando en cuanto a no llorar si su madre no lo está cogiendo todo el tiempo.
Le flipan los cuentos. No para de gritar "Pepe" desesperadamente cuando quiere que le leamos algo de "El pollo Pepe".
Y sigue con su mala leche y cada vez más encontronazos por los juguetes que coge o las puertas que abre (por ejemplo, la que contiene los cachivaches de cocina, pese a tener un presunto seguro de puertas antiniños). Cuando su hermana intenta cogerle algún juguete que tiene él agarrado, arde Troya. A veces se cabrea y lo lanza con rabia a Honolulú.
Socializa muy rápido y bien con otras personas por lo general. Ha sido su primer viaje largo en metro (unos cuarenta minutos), y flipó mucho y aguantó muy bien.