Por suerte, parece que lo de su compañero se ha relajado mucho. También ha dejado de hacer las risas jokerianas. Hemos celebrado mi cumple (me ha cantado también el cumpleaños fatal) y en general ha estado de bastante buen humor.
Sin rastro de que se le vaya a caer ningún diente, pese a lo que dijo el mes anterior.
Es muy cantarín, está todo el tiempo cantando cosillas.
Y se ha hecho mayor. Me dice el otro día:
—Papá, me he hecho mayor.
—¿Ah, sí? ¿Y eso?
—Pues que anoche me hice pis en la cama y me cambié yo solo sin despertarte ni nada.
A todo esto, sigue olvidándose a menudo de tirar de la cadena o bajar la tapa o apagar la luz del baño o combinaciones lineales de todo lo anterior. Le he puesto una pegatina delante del baño con las instrucciones, a ver si se le queda, pero me dice que es muy pequeña y no la ve, que la quiere de tamaño folio. Tendrá morro...