Hemos salido a probar unos patines para Adhara a una pista de basquet cercana, y él con su bicicleta (le dan miedo los patines) y ha estado ratos muy largos yendo equilibrado sin las piernas en el suelo sobre la bicicleta.
Cantando la canción de Noé, en lugar de "y el águila real", lo canta "Yárreárreá". Encima Adhara es la que me ha dicho que lo apunte, le espeta: ¿tienes otra cosa que decir rara?
Juega con toooodos sus coches a "que haya sitio, que haya sitio" llenando toda una sección de la cocina.
El otro día me espeta:
–¡Papi! Digo, ¡Emilio!
Ha mejorado mucho en capacidad verbal (ya dice muy bien "mami", "no", y "piedra" –solía decir "pierda"–), y en todo en general. Ha dado un estironzote intelectual y físico. Algunos de sus greatest hits:
Le gusta hablar pareciendo mayor:
–Hola, "chával".
–Ay, Señor Jesús.
Hemos tenido la llamada de evaluación del trimestre y la profesora nos ha hinchado como pavos, con frases como que "es el niño que toda profesora querría tener en su clase".
Tuvo un contacto por covid y terminamos en cuarentena toda la semana. Al mostrar algo de fiebre algunos días, le hicimos la prueba y dio positivo (y nos lo contagió al resto, por suerte sin consecuencias para nadie).
Se pone a cantar canciones inglesas guachinei total, como "I want it all" y "Sending out an SOS" con letras totalmente raras. También ha aprendido otras cancioncillas escolares bastante complejas (yo, al menos, soy incapaz de retenerlas).
En el colegio han hecho un megamontaje con dinosaurios y toda una parafernalia tremendamente chula (ambientación rollo Parque Jurásico en la clase, todo volcado todo por la clase como si hubiera pasado un dinosaurio, dejando huellas gigantes por todo el suelo, y con una persona disfrazada de dinosaurio por el patio, y un huevo de dinosaurio puesto a remojo para que salga uno de dentro...). Otros niños han llegado a casa superemocionados con el montaje. Le he preguntado a Áxel si había habido algo distinto hoy en el cole, y no le ha parecido nada reseñable.