Seguimos con los intentos de suicidio constantes, cada vez más intensos, y alguno con cierto éxito, como cuando ha conseguido quemarse las puntas de los dedos tocando la vitrocerámica caliente. Noche interesante con él berreando metiendo una mano dentro de un vaso con agua fría durante una hora.
Estamos migrando horarios para que a las 22 suelan estar en la cama, Áxel ya llega, a veces, a dormirse hacia las 23:30, lo cual es un éxito. El problema es que lo hemos acostumbrado al destete con el iPad, y ahora quitarle la drogodependencia del iPad está complicado, aunque entre la canción de "Todos los patitos se fueron a nadar, pero el más pequeño se quiso quedar" y los cuentos de Caperucita Roja, Garbancito o Los Tres Cerditos se va haciendo un poder.
Ha aprendido a decir la ese, marcándola mucho además. También sabe decir "con Arara" cuando le pregunto con quién vamos a casa. También dice "Puaj, qué asco" (al limpiar las bandejas), y "haaaaaaalaaaaaa". Se ha arrancado a hablar en inglés algunas cosillas, como decir "Good morning, Lorena!" por su propia cuenta, o "yes", y hasta se pone a cantar "Happy Birthday to you"
Le sigue fascinando muchísimo el tema de la cocina. Ahora viene cada día a poner la silla frente a la hornilla (y por eso se ha quemado) para enredar bien con lo que se hace. Todo lo tiene que tocar, tiene que colocar bien las tapas de las cosas, o poner en los fogones adecuados las ollas que haya por encima. Cualquier día nos causa un incendio. Y es que está empeñado en ayudarte. "¡Yudate! ¡Yudate!" te suelta en cuanto vea que estás haciendo algo. Una vez hizo un combo y le salió "¡Yudate! ¡Yudate!... to youuuuuuu (con la músiquita del Happy Birthday)".
En la revisión dermatológica le han dicho que dentro de seis meses lo revén, que sigue con sus episodios de piel atópica pero no son especialmente graves, aunque tenga heridas perpetuas por el ciclo de rascarse y reinfectarse. Sigue con una pomada dos veces al día.
Ya sabe decir cuando no quiere algo o cuando no quiere más, aunque se deja el "no" y da pie a engaños: "¡Quero!" o "¡Quero más!". Aunque normalmente esto lo reconoces porque coge su plato y lo intenta dejar muy lejos de él en la mesa.
Cuando estamos llegando al aparcamiento empieza a cantar "¡Sitió! ¡Sitió!" por una costumbre humorística que tenemos al llegar y "rezar" para "que haya sitio", cantando "¡Que haya siiiiitio, que haya siiiiitio!". A veces la canta hasta si llegamos al aparcamiento después de haber dado una vuelta con el carrito. Aún no ha entendido bien el concepto.
Siempre que lo duchaban, desde bien pequeñito, lo último que Marta le lavaba era el culete, y le iba nombrando las cosas. Entonces asoció que el culete era siempre lo último que se enjabonaba. Ahora, cuando lo metes en la ducha, alguna vez te dice "ete, ete" y se levanta y lo pone en pompa en pose ranita con la esperanza de que se lo limpie y acabe la sesión y lo dejen en paz. Y se pone a llorar si después sigues enjabonándolo.
También ha aprendido a decir "no" con el dedo. Es muy gracioso, porque a veces también hace el gesto de "no" cuando dice "sí". Tampoco ha entendido aún bien ese concepto. Ni se sabe las vocales, ni los colores (ni reconocerlos). Es un poco desastrote. Eso sí, dale útiles de cocina y te preparará una decostrucción de tortilla al nitrógeno líquido.
Quizá por extensión de su hermana, también lleva meses teniéndole miedo a la Roomba, aunque últimamente parece que se va atreviendo más a acercarse, diciéndole "¡Hola, Roomba!" con una vocecita muy dulce, en plan "Soy amigo, no me mates".