Tras su exposición sobre el paquicefalosaurio (que ha costado dios y ayuda que se aprendiera, si es que llegó a hacerlo, y luego hemos comprobado que con una canción es mucho más simple de conseguir), hemos aprovechado para ir a visitar el Museo de Ciencias Naturales, donde ha podido ver (y le ha dado bastante igual) todo lo relacionado con los dinosaurios que tienen por allí. También fue al Museo del Prado previamente y tampoco le despertó ningún interés. Ahora que sabemos mejor cómo funciona su cerebro, se está aprendiendo la dirección de casa con el tema de "Toreador". Y sus próximos trabajos de clase serán musicales o coreografías.
Lo más destacado de este mes, sin duda, es tras que él mismo decidiera que el pañal le sobraba por las noches, y aunque no teníamos ninguna confianza en que no fuera a terminar en un charco, lo cierto es que su control ha sido perfecto, incluso tras alguna noche donde se ha dormido muy pronto sin haber ido antes a vaciar la vejiga.
La dermatóloga nos ha echado la bronca sobre la dermatitis, porque por lo visto no estábamos aplicando la crema en las cantidades industriales que deberíamos hacerlo. Después de gastar un par de tubos, ciertamente el asunto ha empezado a remitir por fin.
Fueron al cine a ver Sonic 2 y sigue aguantando bastante mal.
A estas alturas sigue preguntando siempre si "hay algo de merendar", aunque sea hora de desayunar, comer o cenar. También tiene algún lío típico con verbos irregulares y con algunas palabras que cree que son distintas a como son, como "semnifica" (significa) o "gufanda" (bufanda). Y sigue arrastrando el "¡Miraz, chicos!".