Áxel ya se pone de pie desde el 20 de octubre. Ahora lo vemos esporádicamente de pie cogido al sofá, al armario de la tele, a las mesitas...
Ha aprendido a decir "agua", repite "¡pú!" cuando digo "¡pum!" (cuando se cae algo), "pa" (pelota) y dice algo similar a "Lorena" (su profe de la guarde) que suena a "Nanana". Ya tiene controlada la guardería. Allí se lo pasa pipa jugando con sus compañeros, muy risueño.
Lleva con mocos desde hace un mes, con algunas noches muy complicadas e incluso algún vómito. También ha pasado alguna muy buena noche.
Ya sabe poner los imanes en la nevera, y algunas piezas básicas en juegos de puzzles (como un redondel). También dice "muá" poniendo la boca como un pez.
Se duerme conmigo mejor que con su mamá (al no haber teta por medio), y también come mejor conmigo. Creemos que odia a su madre. De todas formas, sigue montando escabechinas con el baby lead-weaning.
Y llora. Y llora. Y llora. Y chilla que parece Pérez Prado en el Mambo nº 5. Y llora.
Tiene los dos dientes de abajo y tres de arriba (palas y un incisivo).
Le encanta un cochecito de juguete (que considerábamos particularmente de sonidos poco agraciados, para nuestro regocijo) con el que se pasa la tira trasteando. Le empiezan a gustar los cuentos, sobre todo levantar solapas, que le encanta.
Sigue con la dermatitis atópica en la cara de vez en cuando. Tenemos pendiente buscar una pomada que tiene solo uno de los componentes de Fucibet (la betametasona) sin el antibiótico.
¡Sabe soplar!