He aprovechado un día de mucho viento que ha dejado montones de ramas tiradas para hacerme con una bastante larga y usarla de percha para, haciendo el cuadro delante de medio colegio, recuperar la diadema de la uralita.
Se pasa todo el rato jugando a las beyblade, su nueva obsesión. Le pides cualquier cosa (lavarse los dientes, ponerse el pijama, recoger la mesa, poner la mesa...) que, cuando miras a ver si lo está haciendo, te lo encuentras con las beyblade.
Sigue teniendo brotes bastante intensos, sobre todo esta vez en el dedo, que ha tenido que pasar casi toda la semana entiritado para comenzar a parecer un dedo otra vez y no el comienzo de una película de zombies.
Parece que les ha dado fuerte con el "bro" y el "six seven".
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